Deleuze y Guattari en su trabajo "¿Qué es la Filosofía?", refieren a la obra de arte como un producto del hacer humano, del artista, que conserva un bloque de sensaciones, un compuesto de perceptos y afectos que excede ampliamente cualquier vivencia y la propia materialidad de la obra, convirtiéndose en un ser en sí, un ser de sensaciones. En este parafrasear a los filósofos franceses con una reflexión a la cual adhiero, podemos pensar entonces que la obra de arte escapa al dominio exclusivo del concepto, trascendiendo al propio artista porque adquiere autonomía, una independencia ingobernable por todo aquello que es capaz de generar. 

 

La obra de la última década de Gabriela Cassano sigue una lógica donde los distintos soportes materiales y técnicas sintonizan con el tema, con la fuerza de la imagen que hace eco en intereses muy bien definidos.  Con una fuerte presencia del grabado litográfico, el papel como aliado fundamental, el dibujo, la figuración humana y una paleta por lo general monocroma blanca y negra  - particularmente en esta etapa porque su formación e investigación inicial se desarrolla en el campo de la pintura-   las figuras se entrelazan en una trama sencilla, elegante, aparentemente caótica conformando piezas armónicas en su abigarramiento interior. 

 

Las series son varias y todas ellas guardan características afines aún cuando pueda aparecer una mínima presencia del color - destacando piezas únicas en una matriz cuasi uniforme, señalando una voz que se levanta para volver a sumergirse en la multitud-, donde las pequeñas diferencias hacen a las formas, no al contenido.  Entonces aparecen Los Amorosos, personajes danzantes, levitantes, bajando o subiendo, cayendo quizás, donde prima el acrílico sobre madera, los formatos circulares, el blanco apenas alterado para las instalaciones donde decenas de figuras "iguales" crean configuraciones sincronizadas. Los Objetos incorporan los calados en acero inoxidable, hierro, chapa oxidada, madera laqueada, donde las figuras sueltan toda referencia de género, vestimentas, rostros, verdaderas siluetas suspendidas en un sin tiempo y espacio. Calados y Tejidos incorporan el textil sobre el papel y los calcos, las muchedumbres ahora cuelgan de hilos de colores, se sostienen o se dejan atrapar por la trama, tal cual la serie De los Intersticios donde la litografía sobre papel se combina con bordados. La gráfica insiste en la imagen ya conocida: tanto Los Enredados, Libros de Artista como la serie de los Suspendidos, reafirman diez años de trabajo que se dan cita aquí buscando un cierre y pre anunciando lo que vendrá. Quizás la instalación de los pañuelos, homenaje a las Madres, sea la clave, la llave, que cierra y abre simultáneamente ambas puertas.

 

Las lecturas son infinitas y es patrimonio exclusivo del espectador elaborar la propia. Gabriela presenta un escenario propio donde da homenaje a la Memoria y es en su reafirmación del tema ante todo, donde se establece el acento y graba su mensaje.  Donde algunos ven cuerpos en caída libre, muchas veces sin rostros conformando una masa anónima de individualidades que buscan a gritos ser reconocidas, donde no hay distinción de clase, género e ideologías, otros también pueden ver la unión, soledades asociadas y entonces ya no están tan solas porque se establecen lazos que trascienden cualquier bandera. Esos cuerpos configuran bailes estéticos, dinámicos donde la artista, a través de su obra hace una reverencia pero una vez que se la suelta, ese "ser sensible" deja  de responder a un relato  personal para señalar historias únicas e irrepetibles así como otras compartidas.

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Deleuze and Guattari in their work "What is Philosophy?", refer to the art work as a product of human doing, of the artist, which retains a block of sensations, a compound of perceptions and affections that greatly exceeds any experience as well as the materiality of the work itself, becoming a being, a being of sensations. Paraphrasing the French philosophers with a reflection I fully agree with, we can then think that the art work escapes the exclusive domain of the concept, transcending the artist as it acquires autonomy, an ungovernable independence because of everything it is capable of generating. 

Gabriela Cassano's last decade work follows the logic where the different material and technical supports are in tune with the theme, with the strength of the image that echoes in very well defined interests. With a strong presence of lithographic engraving, paper as a fundamental ally, drawing, human figuration and an almost monochrome white and black palette - particularly at this stage because her initial training and research takes place in the field of painting - the figures are intertwined in a simple, elegant, seemingly chaotic weft creating harmonic pieces in their inner motley. 

The series are several and all of them have similar characteristics even when a minimal presence of color may appear - highlighting unique pieces in a quasi-uniform matrix, pointing a voice that rises to re-immerse itself in the crowd-, where small differences attend the forms, not the contents. Then The Lovers appear, dancing, levitating characters, going down or up, perhaps falling, where acrylic on wood prevails, circular formats, white barely altered for installations where dozens of "equal" figures create synchronized configurations. The Objects incorporate draft in stainless steel, iron, rusty sheet, lacquered wood, where the figures release all references of gender, clothing, faces, real silhouettes suspended in a spaceless and timeless. Drafts and Fabrics incorporate the textile on paper and tracing papers, the crowds now hang from colored threads, are held or allowed to be trapped by the weft, as is the series of The Interstices where lithography on paper is combined with embroidery. The graphic insists on the image already known: both The Tangled, Artist's Books and the series of The Suspended, reaffirm ten years of work that meet here looking for closure and pre announcing what will come. Perhaps the handkerchiefs installation, homage to the Mothers, is the code, the key, which simultaneously closes and opens both doors.

The interpretations are infinite and it is the exclusive patrimony of the spectator to exercise their own. Gabriela presents her own scenario where she pays tribute to the Memory and it is in her reaffirmation of the subject above all that the accent is established and she engraves the message. Where some see bodies in free fall, many times without faces forming an anonymous mass of individualities that scream to be recognized, where there is no distinction of class, gender and ideologies, others can also see the union, associated solitudes and then they are no longer so alone because ties that transcend any flag are established. These bodies configure aesthetic, dynamic dances where the artist, through her work, makes a bow but once it is released, that "sensitive being" stops responding to a personal story to point out unique and unrepeatable stories as well as shared ones.
 

Lic. Maria Carolina Baulo

In Memorian/ Marzo 2020

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